Vaporizadores, salud y cultura cannábica: una charla con Heber del Giudice
El intercambio comienza con una reflexión sobre la reducción de riesgos y daños, uno de los pilares fundamentales para derribar estigmas y promover un consumo más consciente del cannabis.
Una nueva mirada sobre el consumo responsable
En un nuevo episodio de Amor Vegetal, el micrófono se abre para hablar de un tema que cruza salud, tecnología y cultura cannábica: la vaporización. Leo, conductor del programa, introduce al invitado de la jornada, Heber del Giudice, representante de Storz & Bickel, una marca alemana reconocida mundialmente por la calidad de sus vaporizadores. Desde el otro lado de la línea, Heber saluda con entusiasmo:
“Gracias por la invitación, un placer estar acá contigo”.
El intercambio comienza con una reflexión sobre la reducción de riesgos y daños, uno de los pilares fundamentales para derribar estigmas y promover un consumo más consciente del cannabis.
Los comienzos de un camino
Heber cuenta que su historia con el cannabis comenzó hace más de una década, mientras estudiaba medicina en la Universidad de Buenos Aires. Por aquel entonces, no podía cultivar y buscaba una forma más saludable y discreta de consumir.
“Fumar nunca me hizo bien, mi madre es asmática, y encontré en el vaporizador varios beneficios”, relata.
Fue así como se acercó a los vaporizadores, en especial a los de Storz & Bickel, la única marca certificada en el mundo tanto para cannabis como para aromaterapia. Esa búsqueda personal por un consumo más sano lo llevó a involucrarse con la marca y a convertirse en un referente del tema en Latinoamérica.
Los beneficios de vaporizar
Según Heber, los beneficios de la vaporización son múltiples:
- Salud: se eliminan los problemas respiratorios asociados a la combustión, como mocos, irritación o carraspera.
- Discreción: permite consumir sin humo, sin olor y sin llamar la atención.
- Eficiencia: optimiza la materia vegetal, aprovechando el doble o incluso el triple del contenido habitual.
Durante la entrevista, Heber muestra uno de los modelos más nuevos de la marca, el Veazy, un vaporizador portátil que usa apenas 0,33 gramos por sesión.
“Es muy poquito, y te rinde muchísimo más”, explica. “Si antes 40 gramos te duraban dos meses, con el vaporizador te pueden durar como si fueran 60 u 80”.
La clave está en que no hay desperdicio: el vapor se genera con aire caliente que activa los cannabinoides sin llegar a quemar la planta, lo que mejora la absorción y pureza del sabor.
Vapear no es fumar
El conductor apunta algo esencial: el sabor y la experiencia cambian. Heber asiente y explica:
“Cuando vaporizás, sentís más los terpenos. Eliminás más de 300 compuestos tóxicos que se generan con la combustión, como el monóxido de carbono o el benzopireno”.
El efecto sigue siendo intenso, pero proviene del fitocannabinoide, no de los gases dañinos. Y eso hace toda la diferencia.
Vaporizadores y salud vocal
En este punto, Heber menciona un dato curioso: muchos de sus usuarios son personas que trabajan con la voz —locutores, cantantes, músicos— o pacientes que deben evitar el humo por razones médicas.
“Hay gente con marcapasos, o que tuvo un ACV, a quienes su médico les recomienda vaporizar porque no pueden fumar más”, explica.
Vaporizadores vs. vapeadores: una diferencia vital
Aquí Heber introduce un punto clave que suele generar confusión: no todos los “vaporizadores” son iguales.
“Hay distintos tipos de vaporizadores, y en gran medida, muchos están prohibidos y hacen mal”, aclara.
Detalla tres grandes categorías:
- SEAN: sistemas electrónicos de administración de nicotina (los clásicos vapeadores).
- PTC: productos de tabaco calentado (como los de Philip Morris).
- Vaporizadores de hierbas secas: los únicos que trabajan con aire caliente, sin nicotina ni líquidos, pensados para hierbas naturales como lavanda, menta, manzanilla o cannabis.
Estos últimos —los de Storz & Bickel— funcionan como un deshidratador o secador de pelo, generando aire caliente que libera los compuestos activos sin quemar la planta.
Heber lo explica con claridad:
“Nuestros dispositivos no son para tabaco ni nicotina. Son para hierbas secas. Y eso marca toda la diferencia”.
Entre la desinformación y la calidad certificada
La conversación deriva hacia un punto sensible: la desinformación que rodea a los dispositivos electrónicos de consumo.
“Se vende de todo, y mucha gente no sabe qué está inhalando”, dice Heber.
Mientras algunos dispositivos utilizan glicerina, propilenglicol o aceites sintéticos, los equipos certificados de Storz & Bickel garantizan que el vapor salga a temperatura ambiente, gracias a una unidad de enfriamiento especialmente diseñada.
Además, Heber advierte sobre la proliferación de cannabinoides sintéticos como el Delta-8 o el HHC, que buscan imitar el efecto del cannabis natural pero carecen de su equilibrio molecular y de la sinergia que generan los terpenos y fitocannabinoides de la planta real.
“No es lo mismo algo que tiene 50 compuestos naturales que uno solo en mucha cantidad. La planta es un sistema complejo, no una molécula aislada”, resume Heber
Tecnología alemana, calidad certificada y una misión educativa
Heber continúa explicando los detalles técnicos que hacen únicos a los vaporizadores de Storz & Bickel. Estos dispositivos están diseñados con múltiples recámaras que permiten que el vapor salga a temperatura ambiente, frío, suave y seguro. “Todo está certificado”, aclara, “para que el vapor que llega a tu boca no queme, no irrite y conserve los compuestos naturales de la planta”.
Esa precisión alemana no es casualidad. Los equipos de Storz & Bickel están fabricados en Alemania, cuentan con certificación médica internacional y fueron revalidados por el Instituto de Normalización Argentino (IRAM), lo que garantiza su calidad y seguridad.
Heber destaca además que el Volcano, el primer vaporizador del mundo, se ha convertido en una verdadera leyenda entre los consumidores responsables:
“El Volcano te dura toda la vida. Hay gente que lo tiene hace veinte años y sigue funcionando igual. Es una inversión que se amortiza sola, porque no solo cuidás tu salud, también optimizás el consumo de la planta”.
El arte de vaporizar: precisión, pureza y experiencia
Durante la entrevista, Heber muestra el funcionamiento del Volcano: la temperatura puede regularse entre 180 y 190 grados, el punto ideal para liberar los cannabinoides y los terpenos sin llegar a quemar la materia vegetal.
“Mirá —dice mientras muestra el globo lleno de vapor—, acá el calentador está en un extremo, la hierba en otro, y el vapor se enfría antes de llegar a la boquilla. Cada persona puede tener su propia boquilla y compartir de forma higiénica. El vapor es suave, fresco, abundante. En este caso estoy usando una variedad con terpenos cítricos, y se siente clarito el aroma a limón”.
El Volcano, explica, permite usar la misma cantidad de materia vegetal con el triple rendimiento, mientras que los vaporizadores portátiles duplican la eficiencia. “Quemar es lo normal, lo que todos aprendimos, pero vaporizar es otra historia: más puro, más eficiente, más consciente.”
Una industria que avanza con paciencia
El trabajo de Heber no se limita a distribuir equipos: también participa en talleres y ferias cannábicas, donde explica los beneficios de vaporizar y difunde información sobre reducción de daños.
“Es un producto complejo, porque está ligado al cannabis y todavía hay mucho por regular. En algunos lugares la regulación avanza, en otros retrocede un poco, pero en general vamos hacia adelante.”
Reconoce que el marco legal aún es restrictivo en muchos países, pero insiste en la importancia de militar desde la información:
“El cannabis está demostrado como una sustancia más segura y con beneficios reales para la salud, mientras otras sustancias legales generan más daño y no tienen políticas claras de reducción de riesgos.”
Una comunidad que crece en Latinoamérica
La conversación cierra con optimismo. Heber cuenta que su equipo trabaja bajo el nombre Volcano Group Latam, con presencia en Uruguay, Chile y Brasil, y un objetivo claro: acompañar el crecimiento del consumo responsable en la región.
“Queremos que cada persona que consuma cannabis pueda hacerlo de la mejor manera posible, con conocimiento y cuidado. Yo consumo hace más de doce años y seguramente seguiré consumiendo muchos más, pero quiero hacerlo bien, con salud y con conciencia.”
Podés encontrarlos en Instagram como @volcanogroup.latam, donde comparten información educativa, lanzamientos y actividades en ferias cannábicas.
La conversación con Heber de Storz & Bickel deja una enseñanza clara: la vaporización no es una moda, sino una herramienta de salud y conciencia. En un contexto donde el cannabis sigue abriéndose paso entre tabúes, educar sobre el uso responsable y los métodos más seguros se vuelve una tarea esencial.
Amor Vegetal continúa así su misión de darle voz a quienes construyen una cultura cannábica más y mejor informada.
Leonardo Mesa
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