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En un paso significativo para la investigación del cannabis medicinal en Argentina, la empresa KCBD formalizó un convenio de colaboración científica con el Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (IMBECU), que depende del CONICET y la Universidad Nacional de Cuyo.

El acuerdo, financiado por las sociedades de Alfredo Vila Santander y el Grupo Olmos, busca generar conocimiento basado en evidencia y fortalecer el vínculo entre el sector privado y el sistema científico nacional.

El proyecto de investigación se centrará en dos áreas terapéuticas clave:

  1. Tratamiento Oncológico: Se utilizarán extractos seleccionados en estudios preclínicos en cultivos celulares. El foco inicial estará puesto en analizar el posible efecto anticancerígeno de los cannabinoides en líneas celulares de cáncer de mama y de riñón.
  2. Manejo del Dolor: Se evaluará el efecto de distintos perfiles de cannabinoides mediante la cuantificación de óxido nítrico como biomarcador. Para esto, se utilizarán modelos celulares asociados a la respuesta inflamatoria y la percepción del dolor.

La investigación se enfocará en caracterizar y optimizar el uso de distintos quimiotipos de aceites de cannabis, particularmente los extractos Tipo II (relación THC:CBD 1:1) y Tipo III (ricos en CBD).

Walter Manucha, director del IMBECU, explicó que el instituto cuenta con 19 laboratorios especializados en biomedicina y salud. El objetivo inicial será desarrollar estudios de Fase Cero, que incluyen la evaluación de la toxicidad, biodisponibilidad y las dosis adecuadas de compuestos como el CBD y el THC en modelos celulares y animales.

Por su parte, Alfredo Vila Santander señaló que la alianza se apoya en la legislación provincial de Mendoza y que la empresa planea diversificar sus actividades, incluyendo el desarrollo genético propio y la potencial exportación a mercados internacionales.

Este convenio marca una ruta clara hacia la validación científica del cannabis medicinal en Argentina. Desde el ámbito científico, se subraya que su rol es aportar evidencia sólida, romper mitos y garantizar que los desarrollos cumplan con criterios de seguridad y calidad. En palabras de Walter Manucha, la clave siempre está en la dosificación: "la diferencia entre un medicamento y un tóxico está en la dosis".

La articulación entre la capacidad productiva de KCBD y la infraestructura científica del CONICET en Mendoza promete generar el consenso social y la evidencia clínica necesaria para el avance responsable del cannabis como herramienta terapéutica.