“Madres que se Plantan” y la UNR firman un convenio histórico para investigación científica
La Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la agrupación Madres que se Plantan firmaron un convenio para promover investigación científica en cannabis medicinal, con foco en estudios clínicos, desarrollo de productos y formación de profesionales. La alianza fortalece el vínculo entre comunidades usuarias e instituciones académicas.
¿Qué habilita el convenio?
El acuerdo establece una colaboración académica estructurada para desarrollar proyectos de investigación científica que puedan:
- Evaluar propiedades terapéuticas de diferentes variedades de cannabis y sus compuestos (como CBD, THC y otros cannabinoides).
- Diseñar protocolos de estudio clínico y experimental adaptados a realidades locales.
- Generar capacitación académica y profesional en temas asociados a cannabis medicinal para estudiantes y profesionales de la salud.
- Promover el desarrollo tecnológico y analítico que permita medir y caracterizar compuestos, perfilar productos y aportar evidencia científica rigurosa.
Este tipo de investigación puede servir de puente entre la experiencia empírica de pacientes y posiciones comunitarias, y los estándares metodológicos exigidos por la comunidad científica y los marcos regulatorios.
Un contexto en evolución
En los últimos años, Argentina ha avanzado normativamente sobre el cannabis medicinal, con registros como el REPROCANN y políticas públicas que reconocen su uso terapéutico bajo ciertas condiciones. Sin embargo, aún persisten vacíos en evidencia científica local, lo que dificulta la inclusión de protocolos estandarizados en el sistema de salud pública.
Convenios como el firmado entre la UNR y Madres que se Plantan buscan precisamente generar conocimiento académico que pueda respaldar mejores prácticas clínicas, productos de calidad y recomendaciones basadas en evidencia, en lugar de depender exclusivamente de experiencias anecdóticas o estudios realizados en otros países.
Por qué esto importa
Esta alianza académica-comunitaria rompe con dos paradigmas que han limitado la legitimación del cannabis medicinal:
- Separar a los activistas comunitarios de la ciencia formal.
Aquí se los integra como parte del proceso investigativo, reconociendo el valor de su experiencia y conocimiento vivencial. - Confinar la investigación a espacios cerrados o dependientes de agendas externas.
Este convenio crea agenda local, pertinente y contextualizada, algo crucial para poblaciones que llevan años usando cannabis como herramienta de alivio.
Que una universidad pública firme un convenio con Madres que se Plantan es política científica puesta al servicio de la gente. Es reconocer que el conocimiento no nace sólo en laboratorios, sino también en las vidas que buscan alivio, que cultivan con cuidado y que se organizan con dignidad.
Este es un paso firme hacia un sistema de salud más inclusivo, informado y empático. Si pasamos años discutiendo leyes, normas y permisos, este convenio nos recuerda que la planta, la ciencia y la comunidad pueden caminar juntas —y eso, en medio del ruido normativo y la desinformación, es una señal clara de que el camino correcto no se persigue, se construye con ciencia, comunidad y coraje.
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