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El pasado 30 de diciembre, en un encuentro que reunió a naturalistas, curiosos y amantes de la naturaleza, Mili Giacomini presentó su obra Hongos & Setas Silvestres, el resultado de siete años de dedicación al estudio de los hongos en distintos rincones del país.

La presentación se desarrolló en un marco íntimo y curioso, donde Giacomini compartió no solo fotografías y descripciones botánicas, sino también reflexiones personales sobre la dimensión cultural, ecológica y filosófica de los hongos. El evento destacó por su apertura a todo público, sin importar la formación previa, y subrayó que los hongos no son solo objetos de estudio científico, sino parte viva de nuestros paisajes, memorias y saberes comunitarios.

¿Qué nos enseñan los hongos?

La obra de Giacomini no es un libro de recetas ni de fantasía micológica, sino una invitación a mirar el suelo, la hojarasca, los troncos y la tierra con otros ojos. Entre imágenes de setas silvestres, notas de campo y relatos de exploración, el libro destaca aspectos esenciales:

  • Diversidad estructural y ecológica: la inmensa variedad de hongos, desde los visibles coronados de sombreros hasta formas microscópicas que sostienen suelos y bosques.
  • Ciclos de vida y simbiosis: cómo los hongos interactúan con plantas, bacterias, insectos y ecosistemas enteros.
  • Historia natural y saberes populares: voces de recolectores, recetas tradicionales y narrativas que cruzan generaciones.

La publicación subvierte la idea de que los hongos son “intrigas del bosque” para especialistas: lo demuestra como hilo invisibile que conecta suelo, agua, clima y comunidad.

Lo micológico como cultura y conciencia

En tiempos donde la conversación pública se centra en plantas poderosas como el cannabis, el viaje de Giacomini nos recuerda que el reino fungi es tan profundo como olvidado. Los hongos:

  • reciclan materia y mantienen la salud del suelo,
  • alimentan a aves, mamíferos e insectos,
  • sostienen relaciones simbióticas complejas con las raíces de plantas,
  • y, en muchos casos, ofrecen compuestos de valor farmacológico y bioquímico.

El libro es un llamado a reconocer que la vida no está solamente arriba, en las copas de los árboles, sino también abajo, en la red silenciosa que sostiene los bosques y praderas.

Seta tras seta, Giacomini nos enseña que mirar el suelo con atención es empezar a entender el mundo con otra profundidad. Los hongos no esperan aplausos: trabajan en lo invisible, conectan lo que creemos separado y nos recuerdan que la vida siempre tiene secretos por descifrar.

Si el cannabis nos enseñó a cuestionar lo establecido, el reino micológico nos invita a mirar lo pequeño y complejo, lo humilde y esencial. Porque la tierra no es piso: es red. Y en esas redes, como en nuestras conversaciones, hay mundos que esperan ser escuchados, aprendidos y honrados.