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Control de plagas sin venenos: ¿qué son las trampas cromáticas?

Las trampas cromáticas son una herramienta simple, económica y ecológica para reducir la presencia de insectos en el cultivo. Funcionan aprovechando que muchas plagas se sienten atraídas por ciertos colores.

Al acercarse, los insectos quedan adheridos a una superficie pegajosa, lo que permite disminuir su población sin utilizar pesticidas y proteger así la salud de las plantas y del entorno.

Estas trampas no solo ayudan a combatir infestaciones, sino también a prevenirlas, convirtiéndose en un aliado clave para quienes buscan un cultivo sostenible.

 

Materiales para hacer una trampa cromática casera

Para fabricar una trampa en casa se necesitan elementos muy accesibles:

  • Cartulinas o papel resistente, o plástico de botellas descartables de color amarillo, azul o blanco.
  • Tijeras.
  • Aceite vegetal, aceite de cocina o vaselina.
  • Hilos, palillos o varillas para colgar o clavar la trampa cerca de las plantas.

María Fernanda recomienda reutilizar plásticos de colores, como botellas de lavandina amarillas o envases de enjuague para la ropa de tono azul. Estos materiales ya vienen listos en color y son resistentes al agua, ideales para reciclar dentro del jardín o el cultivo.

 

Qué color usar según la plaga

La elección del color es fundamental, ya que cada insecto responde de manera distinta:

🟡 Amarillo

Atrae:

  • Mosca blanca
  • Pulgones
  • Minadores de hojas

Los minadores son fáciles de reconocer porque dejan caminos dibujados dentro de la hoja. El amarillo simula flores y follaje, por eso resulta irresistible para pequeños insectos voladores.

🔵 Azul

Especial para:

  • Trips (muy comunes en el cannabis)
  • Moscas del mantillo

Blanco

Menos utilizado en cannabis, pero útil para:

  • Polillas
  • Algunos escarabajos
  • Mosquitos

Incluso puede colocarse en dormitorios durante el verano para reducir la presencia de mosquitos.

 

Paso a paso para construir y colocar las trampas

Si se usan cartulinas o papel, conviene cortarlos en piezas de 10 x 15 cm, una medida eficaz para la mayoría de los cultivos, aunque se puede ajustar según el espacio disponible.

Luego:

  1. Aplicar una capa fina de aceite o vaselina con pincel o spray.
  2. Colocar la trampa cerca de las plantas usando palillos clavados en la tierra o colgándola a la altura de las hojas.
  3. Ubicarla en las zonas donde se observe mayor actividad de insectos.

Es importante revisarlas una vez por semana y reemplazarlas cuando estén llenas.

También se recomienda evitar colocarlas en lugares donde reciban lluvia directa, ya que el agua lava la superficie pegajosa y las vuelve inefectivas.

 

Introducción al ciclo vital del cannabis

Tras esta primera parte dedicada a la prevención de plagas, comienza formalmente la clase de Mari, quien se presenta y explica que el objetivo es comprender el ciclo completo de la planta, desde que germina hasta el momento de la cosecha.

Para facilitar su estudio, divide el proceso en ocho etapas, comenzando por la germinación.

 

Germinación y siembra: el nacimiento de la planta

Esta fase dura entre 3 y 21 días.

Las semillas se colocan en un ambiente húmedo hasta que brotan. Primero aparece una pequeña raíz y luego surge la plántula. Durante las tres semanas siguientes se desarrollan las primeras hojas que permitirán iniciar la fotosíntesis.

Una vez germinada, la semilla puede colocarse:

  • En un vaso chico o grande.
  • Directamente en una maceta de unos 7 cm, para evitar un trasplante adicional.

 

Etapa de plántula: delicada pero crucial

La fase de plántula dura entre 2 y 3 semanas y es particularmente sensible. En este período:

  • Necesita luz suave.
  • Riego moderado.
  • Temperatura cercana a los 25 °C.

En esta etapa las raíces se desarrollan más que la parte aérea. Todavía no requiere fertilizantes hasta que comienza el crecimiento vegetativo.

A medida que avanza, la planta produce hojas con más folíolos —los “deditos”— hasta que aparecen las típicas hojas aserradas, conocidas como hojas verdaderas del cannabis.

 

Etapa vegetativa: el gran estirón

Cuando surgen esas hojas verdaderas, se inicia la fase vegetativa, que puede durar entre 3 y 16 semanas, dependiendo de la época de siembra y las condiciones ambientales.

Durante este período:

  • La planta crece en altura y volumen.
  • Influyen factores como la maceta, el clima y el espacio disponible.
  • Es el momento de mayor expansión.

Mari la describe como la etapa más linda del cultivo, ya que la planta solo produce hojas y tallos. Aquí es fundamental aportar fertilizantes para fortalecer los tallos y prepararlos para soportar el peso de las flores en la floración.

También pueden aparecer preflores, que sirven para identificar el sexo de la planta.

En exterior, la floración comienza hacia finales del verano, cuando disminuyen las horas de luz. Durante la etapa vegetativa se requieren:

  • Aproximadamente 18 horas de luz diaria.
  • Abundantes nutrientes.
  • Riegos adecuados.

Si se detecta que una planta es macho o hermafrodita, debe retirarse del cultivo, ya que solo se conservan las hembras.

 

Prefloración: señales claras de lo que viene

La prefloración dura entre 1 y 3 semanas y se caracteriza por un crecimiento explosivo: las plantas pueden duplicar su tamaño.

En este momento aparecen los pelitos blancos, indicio de que la planta es hembra y está entrando en floración. Al principio surgen cerca del tallo y, con el tiempo, se desplazan hacia las puntas.

Cuando esto sucede, la planta deja de crecer en altura y concentra su energía en formar flores.

 

Floración y maduración: camino a la cosecha

María Fernanda divide esta etapa en dos:

  • Una fase media.
  • Una fase final o de maduración, que dura entre 8 y 11 semanas.

Aquí comienzan a formarse los cogollos y se desarrollan los compuestos medicinales como THC y CBD, especialmente en cultivos al aire libre.

En las últimas semanas:

  • Los cogollos aumentan notablemente de peso.
  • Se vuelven pegajosos al tacto.
  • Desprenden aromas intensos.

Nutrientes según la etapa de desarrollo

Antes de cerrar la clase, Mari remarca un punto clave para cualquier cultivador: cada etapa del cannabis tiene requerimientos nutricionales distintos.

Durante la fase de plántula, la planta no necesita fertilizantes adicionales. En cambio, cuando comienza la etapa vegetativa y, más adelante, la floración, el aporte de nutrientes se vuelve imprescindible para acompañar el crecimiento, fortalecer tallos y permitir el correcto desarrollo de los cogollos.

Este manejo diferenciado es fundamental para evitar excesos, carencias y problemas que puedan afectar la salud general del cultivo.

 

El momento de la cosecha: paciencia y observación

La instructora también señala que determinar el punto exacto de cosecha no es sencillo. Se trata de un proceso que se va calculando y ajustando con la observación continua de la planta.

Aclara que más adelante, cuando los cultivos estén completamente desarrollados, se profundizará en cómo leer correctamente las señales de la floración y reconocer el instante ideal para cortar, un momento decisivo para obtener flores con buen perfil medicinal y calidad óptima.

Por ahora, la explicación queda planteada de forma general para no extenderse demasiado y mantener el ritmo del curso.

Con un tono cercano y afectuoso, María Fernanda se despide de los participantes agradeciendo la atención y esperando que los contenidos hayan sido útiles.

La sexta clase de Cultivando Bienestar deja así dos aprendizajes centrales: por un lado, el uso de trampas cromáticas como estrategia ecológica para proteger las plantas de insectos; por otro, una visión completa del ciclo vital del cannabis, desde la germinación hasta las semanas previas a la cosecha, con especial énfasis en las condiciones ambientales, el crecimiento y las necesidades nutricionales en cada fase.

En la próxima clase, un nuevo paso en el camino del autocultivo consciente, medicinal y respetuoso con la naturaleza. Nos vemos!! 

 

 

Autor: admin