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El mundo del cannabis legal –tanto medicinal como recreativo– ha abierto una vasta gama de empleos técnicos y científicos: desde fitoquímica y agronomía hasta farmacología clínica. No obstante, aún persiste una brecha de género significativa en estos ámbitos. En mercados consolidados como Estados Unidos, las mujeres ocupan alrededor del 37 % de los cargos ejecutivos en la industria cannábica, aunque en muchos casos están subrepresentadas en puestos clave de liderazgo científico y productivo. En algunos estados la presencia femenina en propiedad y dirección de empresas es incluso menor del 10 %. Estudios sectoriales han subrayado que, pese a la legalización, el acceso de mujeres a capital y redes de inversión sigue siendo limitado, afectando su capacidad de escalar proyectos propios.

En Canadá, el panorama es algo más equilibrado: cerca del 37 % de puestos directivos en empresas cannábicas están ocupados por mujeres, y compañías como CAFE (Toronto) destacan por tener más de la mitad de su plantilla femenina, un indicador de que las políticas de inclusión pueden marcar una diferencia notable.

Además de altos cargos, las mujeres científicas lideran avances concretos en investigación del cannabis y sus aplicaciones. Pioneras reconocidas mundialmente, como Allyn Howlett (co-descubridora del receptor CB₁) o Cristina Sánchez (España), han sentado bases bioquímicas esenciales. En laboratorios y universidades de todo el mundo, médicas, bioquímicas y biólogas están enfrascadas en proyectos de genómica cannábica, farmacología y ensayos clínicos. La tendencia muestra un crecimiento continuo de proyectos liderados por mujeres, aunque la recopilación de datos específicos por país y disciplina sigue siendo un desafío para la comunidad investigadora internacional.

Argentina: mujeres impulsando ciencia, tecnología y soluciones

Argentina no está fuera de esta corriente mundial. Aunque el desarrollo industrial del cannabis es todavía reciente, el talento femenino argentino está marcando hitos concretos en investigación y tecnología científica aplicada.

Cannatest: medición de cannabinoides

En un aporte que combina rigor técnico y utilidad práctica para pacientes y cultivadores, Lorena Albarracín y Diana Castellanos crearon CannaTest, el primer medidor argentino de THC y CBD que permite estimar niveles de cannabinoides fuera de los grandes laboratorios con métodos accesibles y validados localmente. Este desarrollo fue reconocido por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires por su impacto científico y social, y es un ejemplo de cómo mujeres científicas convierten conocimiento en herramientas que mejoran la calidad de investigaciones y terapias con cannabis.

TreeMix: bioestimulantes para cultivo

Otro perfil relevante es el de Vicky TreeMix (Argentina). Luego de una carrera en hotelería, fundó Tree Mix Biotecnología (fertilizantes y bioestimulantes cannábicos) y distribuye insumos especializados. Como ella, múltiples emprendedoras aportan su formación científica y técnica al sector (desde formulación de productos hasta ingeniería de cultivos). De hecho, el auge de “wellness” y productos derivados del cannabis en América del Norte y Europa ha sido liderado en ocasiones por empresas fundadas por mujeres, que además interpretan mejor las necesidades de consumidoras femeninas.

Investigación con impacto clínico y biotecnológico

El CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) ha sido epicentro de múltiples iniciativas científicas sobre cannabis. Equipos dirigidos o protagonizados por investigadoras avanzan en áreas que van desde la microbiología de apoyo al cultivo hasta la exploración de compuestos de interés terapéutico. Por ejemplo:

  • Javiera Fontecilla Escobar, becaria doctoral del CONICET, fue distinguida en un congreso internacional por su investigación sobre cómo compuestos de cannabis pueden influir en la formación de vasos sanguíneos, un proceso crucial en regeneración de tejidos y cicatrización, con potencial aplicación en heridas crónicas.
  • Grupos integrados por científicas trabajan en el desarrollo de bioinoculantes bacterianos para mejorar la producción de metabolitos de interés en variedades medicinales de Cannabis sativa, aplicando biotecnología agrícola al sector cannábico.
  • Investigaciones colaborativas sobre genotipos de cannabis y su caracterización científica generan conocimiento botánico y químico fundamental para la diferenciación de cultivares medicinales, con participación de científicas del CONICET y universidades nacionales.

RACME y Cannabis CONICET: redes y empresa científica estatal

Una de las apuestas más potentes del sistema de ciencia y tecnología locales es la Red de Cannabis de Uso Medicinal e Industrial (RACME) del CONICET, coordinada por la científica Silvia Kochen, que reúne a más de 700 especialistas en diversas disciplinas científicas para articular investigación, producción, control de calidad y vinculación tecnológica con la sociedad y otros organismos. Esta red fue pieza clave en la generación de evidencia científica y en la articulación con pacientes, ONGs y legisladores durante la discusión y aplicación de leyes que regulan el cannabis medicinal en Argentina.

En línea con este enfoque, en 2022 se creó la empresa de base tecnológica pública “Cannabis CONICET”, impulsada por el Consejo, la Universidad Nacional Arturo Jauretche y el Hospital El Cruce. Este vehículo institucional busca fortalecer la ciencia local en todas las etapas –desde el cultivo y la producción hasta el control de calidad, ensayos clínicos y capacitación de recursos humanos– y pone en valor el rol de científicas que operan en este ecosistema.

Gracias a estas iniciativas, Argentina no solo genera conocimiento científico sólido, sino que también desarrolla capacidades técnicas locales que pueden traducirse en empleo científico, innovación productiva y transferencia tecnológica, con oportunidades crecientes para mujeres investigadoras y profesionales del cannabis. Estas redes y proyectos actúan como un cinturón de seguridad científico y social, garantizando que la industria argentina del cannabis se apoye en evidencia local y no en soluciones foráneas.

Hacia una ciencia cannábica más equitativa

A nivel mundial y local, el mensaje es claro: las mujeres científicas están al frente de investigaciones que transforman conocimiento en soluciones reales, desde herramientas de medición como CannaTest hasta la creación de redes científicas nacionales y bioinoculantes que optimizan cultivos medicinales. Pese a una brecha persistente en representación en altos cargos y acceso a capital, el impulso de políticas públicas con enfoque de género, redes de apoyo y la visibilidad de casos exitosos son palancas concretas para acelerar la equidad.

Si hay una conclusión que resuena tanto en Toronto como en Buenos Aires, La Plata o Mendoza, es que la ciencia cannábica está siendo moldeada por mentes diversas, y que sus aportes científicos impulsan impactos clínicos, productivos y sociales que hacen de este sector un campo fértil para mujeres que buscan dejar su marca en la historia de la ciencia y la industria.

Autor: admin