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La provincia del Chaco acaba de escribir una página clave en la historia del cannabis medicinal argentino. La empresa chaqueña Cannafis FIS S.A.S. anunció su primera exportación internacional de Cannabis Sativa medicinal con destino a Nueva Zelanda, en lo que ya se considera la primera operación privada de este tipo realizada desde el norte argentino.

El anuncio fue realizado durante una visita oficial del gobernador Leandro Zdero a las instalaciones de la compañía ubicadas en Colonia Elisa. También participaron el ministro de Salud provincial, Sergio Rodríguez, el presidente de la Agencia de Inversiones Chaco, Martín Poccard, y autoridades técnicas vinculadas al proyecto.

“Hoy estamos viendo resultados concretos con esta primera exportación, fruto del esfuerzo, la constancia, el profesionalismo y el cumplimiento de todas las normativas requeridas tanto en Argentina como a nivel internacional”, expresó Zdero durante la recorrida.

La operación tiene un peso estratégico enorme para la industria nacional. Actualmente, solo dos empresas argentinas poseen habilitación oficial para producir y exportar materia prima de cannabis medicinal bajo estándares farmacéuticos internacionales, y Cannafis es la única radicada en territorio chaqueño.

Según explicó Santiago Augusto, el producto exportado corresponde a un Ingrediente Farmacéutico Activo (IFA) destinado exclusivamente a usos medicinales. Este tipo de materia prima se utiliza posteriormente en la formulación de aceites, cremas, extractos y otros productos terapéuticos elaborados bajo estándares GMP farmacéuticos.

“Lo que producimos aquí es un ingrediente farmacéutico activo destinado exclusivamente a fines medicinales”, afirmó Augusto, quien además destacó que el emprendimiento lleva más de seis años de desarrollo técnico y regulatorio.

La planta industrial trabaja con producción hidropónica de grado “pharma”, una metodología que permite mayor control sanitario, trazabilidad genética y optimización de ciclos vegetativos. Según reportes agroindustriales, la instalación tendría capacidad estimada para producir cerca de 20 kilos mensuales de cannabis medicinal de calidad exportable.

El proyecto se encuadra dentro del marco regulatorio argentino impulsado por la Ley Nacional 27.350 de Investigación Médica y Científica del Uso Medicinal de Cannabis y la Ley 27.669, que creó el marco regulatorio para el desarrollo de la industria del cannabis medicinal y el cáñamo industrial. Estas normativas permitieron abrir el camino para la producción controlada, la trazabilidad y la exportación de derivados con fines terapéuticos.

Además del impacto sanitario, el emprendimiento ya genera alrededor de 40 puestos de trabajo directos en la provincia. En una economía regional históricamente ligada al algodón y la actividad agroforestal, el cannabis medicinal empieza a emerger como una nueva matriz tecnológica de alto valor agregado.

El dato que más ruido genera en el tablero internacional es otro: Cannafis ya proyecta futuras exportaciones hacia Alemania y Canadá, dos de los mercados más exigentes y competitivos del planeta en materia de cannabis medicinal.

Mientras gran parte de América Latina todavía debate prejuicios del siglo pasado, el norte argentino empieza a hablar el lenguaje de la biotecnología, la trazabilidad y el comercio exterior. Y ahí hay una señal potente para productores, laboratorios, profesionales de la salud y emprendedores de toda la cadena de valor cannábica.

El cannabis medicinal argentino ya no mira solamente hacia adentro. Ahora también empieza a cruzar océanos.

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