El tabaco se convierte en una fábrica viviente de psicodélicos medicinales
Un equipo científico logró algo que parecía ciencia ficción: una planta de tabaco capaz de producir simultáneamente cinco compuestos psicodélicos provenientes de hongos, plantas y animales. El hallazgo podría revolucionar la producción farmacéutica sostenible.
La biología sintética acaba de dar un paso histórico. Un grupo de investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias de Israel consiguió modificar genéticamente una planta de tabaco (Nicotiana benthamiana) para que produzca al mismo tiempo cinco compuestos psicodélicos naturales: psilocibina, psilocina, DMT (N,N-dimetiltriptamina), bufotenina y 5-MeO-DMT. El trabajo fue publicado en la prestigiosa revista científica Science Advances.
La investigación estuvo liderada por Paula Berman, científica del Instituto Weizmann, junto al investigador senior Asaph Aharoni. Según explicó Berman, el objetivo del proyecto no es fomentar usos recreativos, sino desarrollar métodos más eficientes y sostenibles para producir moléculas con potencial terapéutico en trastornos como depresión resistente, ansiedad, estrés postraumático y adicciones, áreas que actualmente concentran una enorme inversión científica mundial.
Una biofábrica que reúne tres reinos de la naturaleza
Lo extraordinario del estudio es que los científicos lograron combinar rutas metabólicas provenientes de organismos completamente diferentes. Para ello incorporaron genes de hongos productores de psilocibina, plantas que sintetizan DMT y mecanismos bioquímicos asociados a compuestos presentes en anfibios. El resultado fue una sola planta capaz de generar simultáneamente sustancias que en la naturaleza aparecen distribuidas entre distintos reinos biológicos.
La tecnología utilizada fue la denominada agroinfiltración, una técnica que emplea bacterias para introducir temporalmente genes en los tejidos vegetales. Apenas una semana después de la modificación genética, los investigadores detectaron la presencia de los cinco psicodélicos en las hojas del tabaco. Como los genes no se integran permanentemente al genoma de la planta, la modificación no se transmite a las semillas ni a futuras generaciones.
Inteligencia artificial y biotecnología trabajando juntas
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto fue la utilización de AlphaFold3, el sistema de inteligencia artificial desarrollado para predecir estructuras proteicas. Gracias a esta herramienta, los científicos optimizaron una enzima clave mediante una única modificación molecular, logrando multiplicar por 40 la producción de 5-MeO-DMT dentro de la planta.
Además, el equipo no solo reprodujo moléculas conocidas. También obtuvo variantes químicas nuevas denominadas "análogos halogenados", compuestos que podrían convertirse en futuras candidatas para el desarrollo de medicamentos de próxima generación.
Un avance con impacto ambiental y farmacéutico
Actualmente, muchos psicodélicos se obtienen mediante extracción de organismos silvestres o complejas síntesis químicas. Ambas alternativas presentan desafíos económicos, ecológicos y éticos. La sobreexplotación de ciertas especies vegetales y animales utilizadas tradicionalmente para obtener estos compuestos preocupa cada vez más a la comunidad científica.
Los investigadores sostienen que las plantas bioingenierizadas podrían transformarse en plataformas sostenibles para abastecer ensayos clínicos y futuras terapias psicodélicas, reduciendo la presión sobre especies silvestres y respetando los usos culturales tradicionales de comunidades indígenas vinculadas históricamente a estas sustancias.
Todavía es una prueba de concepto
Pese al enorme avance, los científicos aclaran que la tecnología aún se encuentra en fase experimental. Las concentraciones obtenidas son inferiores a las encontradas en las fuentes naturales y todavía no existen aplicaciones comerciales o farmacéuticas inmediatas. El desafío ahora será optimizar los rendimientos para evaluar una producción a escala industrial.
Sin embargo, el estudio marca un hito para la biología sintética moderna. Por primera vez se demuestra que una planta puede actuar como una plataforma capaz de ensamblar rutas metabólicas provenientes de organismos completamente distintos para fabricar compuestos complejos de interés médico.
La convergencia entre cannabis medicinal, psicodélicos terapéuticos, inteligencia artificial y biotecnología está redefiniendo el futuro de la medicina basada en plantas. Este descubrimiento demuestra que la naturaleza y la ciencia pueden trabajar juntas para desarrollar tratamientos más accesibles, sostenibles y precisos para millones de personas.
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