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El gobierno de Tailandia endureció oficialmente las sanciones para quienes comercialicen cannabis sin receta médica, profundizando el cambio de rumbo iniciado en junio de 2025, cuando la flor de cannabis fue reclasificada como una "hierba controlada" dentro del sistema sanitario tailandés.

La nueva normativa establece que toda venta de flores de cannabis debe estar respaldada por una prescripción emitida por profesionales habilitados, incluyendo médicos, odontólogos y especialistas en medicina tradicional tailandesa. Cada receta tiene una validez máxima de 30 días y los dispensarios están obligados a verificar la documentación antes de concretar cualquier operación.

Las sanciones para los comercios que incumplan estos requisitos pueden alcanzar un año de prisión y multas de hasta 20.000 baht. Las mismas penalidades se aplican a quienes vendan cannabis a menores de 20 años, mujeres embarazadas o madres en período de lactancia.

La medida representa un fuerte contraste con la apertura de 2022, cuando Tailandia se convirtió en el primer país asiático en retirar al cannabis de la lista de narcóticos. Aquella decisión generó una explosión económica que impulsó miles de dispensarios, emprendimientos agrícolas y proyectos vinculados al turismo cannábico. Sin embargo, las autoridades sostienen que la falta de una regulación integral favoreció el consumo recreativo y el acceso por parte de menores.

Según datos oficiales citados por especialistas del sector, el país llegó a registrar más de 18.000 establecimientos vinculados a la comercialización de cannabis. Tras el endurecimiento regulatorio, miles de ellos cerraron o no renovaron sus licencias, mientras el gobierno exige ahora supervisión médica y mayores estándares de control sanitario.

Además, continúan prohibidas las ventas online, la publicidad de cannabis con fines recreativos y el consumo en espacios públicos. Incluso los pacientes autorizados pueden enfrentar sanciones si consumen cannabis en lugares abiertos al público.

El proceso está siendo liderado por el ministro de Salud Pública, Somsak Thepsuthin, quien impulsa una política centrada exclusivamente en el uso medicinal y terapéutico de la planta. Diversos sectores políticos incluso promueven volver a incluir al cannabis dentro de la legislación de narcóticos, aunque esa medida todavía no fue aprobada por el Parlamento.

Qué Significa para la Industria Internacional

El caso tailandés se convierte en un ejemplo relevante para los países que avanzan en marcos regulatorios del cannabis. La experiencia demuestra que la apertura del mercado sin controles claros puede derivar en correcciones regulatorias posteriores, mientras que los modelos enfocados en la trazabilidad, la prescripción médica y la fiscalización buscan consolidar mercados más estables y sostenibles.

Para los actores de la industria cannábica argentina, especialmente aquellos vinculados al marco de las Leyes 27.350 y 27.669, la evolución de Tailandia ofrece una señal clara: el futuro del sector dependerá cada vez más de la calidad, la evidencia científica, la capacitación profesional y los sistemas de control transparentes.

Mientras Tailandia redefine su estrategia, el debate mundial sobre cannabis sigue evolucionando. La regulación responsable, el acceso seguro de los pacientes y el desarrollo de industrias sustentables continúan siendo los grandes desafíos de una planta que ya forma parte de la agenda sanitaria y económica mundial.

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