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Lago Puelo, en la provincia de Chubut, avanza en la construcción de un modelo municipal de cannabis medicinal que busca integrar producción, acompañamiento a pacientes, capacitación, investigación científica, trazabilidad y acceso gratuito a preparados.

La iniciativa está encabezada por la Oficina Municipal de Cannabis Medicinal y Cáñamo Industrial, articulada con el Consejo Consultivo de Cannabis Medicinal y Cáñamo Industrial de Lago Puelo, y cuenta con la participación de pacientes, familiares, cultivadores, profesionales de distintas disciplinas y organismos académicos.

El proceso representa una evolución significativa respecto del modelo tradicional de acceso al cannabis medicinal. En lugar de limitarse a facilitar el autocultivo, Lago Puelo intenta construir una estructura capaz de acompañar al paciente desde la indicación médica y el registro correspondiente hasta la producción y elaboración de preparados con controles sobre la materia prima.

El objetivo declarado es que quienes necesitan cannabis medicinal puedan acceder a tratamientos de manera segura, informada y dentro de los marcos regulatorios vigentes.

La experiencia comenzó a consolidarse durante los últimos años y actualmente busca profundizar su articulación con el Gobierno de Chubut. En ese marco, representantes de la Oficina Municipal y del Consejo Consultivo mantuvieron una reunión de trabajo con el ministro de Salud provincial, Sergio Wisky, para presentar los avances alcanzados y fortalecer la coordinación entre municipio, Provincia y sistema científico.

La Ley Salomé como marco provincial

El desarrollo de Lago Puelo se apoya en una transformación normativa que comenzó en Chubut en septiembre de 2024.

La Legislatura provincial aprobó por unanimidad la denominada Ley Salomé, posteriormente identificada como Ley I N.º 790, cuyo objeto es regular el acceso seguro e informado al uso medicinal, terapéutico y paliativo del dolor de la planta de Cannabis y sus derivados. La norma fue promulgada mediante el Decreto N.º 1564/2024, registrado el 28 de octubre de ese año.

La ley crea un marco provincial para el acceso al cannabis medicinal y contempla la creación de un registro de usuarios, además de establecer condiciones para la siembra, cultivo, transporte, almacenamiento y producción de cannabis con fines terapéuticos, siempre en cumplimiento de las normas nacionales y provinciales y con las autorizaciones correspondientes.

Su alcance excede al cannabis medicinal. La Ley I N.º 790 también incorpora como objetivo el desarrollo económico asociado al cáñamo industrial y sus derivados, promoviendo la producción, industrialización y comercialización dentro de la cadena productiva provincial.

Cuando fue sancionada, los 27 legisladores presentes acompañaron la iniciativa. La diputada Jacqueline Caminoa, una de sus impulsoras, sostuvo que Chubut se colocaba “a la vanguardia” en materia de cannabis medicinal y destacó la posibilidad de avanzar hacia productos con trazabilidad y acceso mediante receta.

El nombre de la ley constituye además un reconocimiento a Salomé, hija de Berta Tachek, presidenta de la Asociación de Cannabis Terapéutico de Puerto Madryn y una de las referentes que impulsaron durante años el acceso al cannabis medicinal en la provincia.

Un proyecto que nació desde la comunidad y llegó al Estado

En Lago Puelo, el proceso tuvo una particularidad: la organización comunitaria precedió a la estructura municipal.

El Consejo Consultivo de Cannabis Medicinal y Cáñamo Industrial de Lago Puelo, presidido por Darío Sánchez, comenzó a organizarse alrededor de la necesidad de generar una respuesta local al acceso al cannabis medicinal.

En abril de 2026, Sánchez explicó que el consejo reúne a distintos actores y que la iniciativa busca trabajar dentro de la legalidad y facilitar el acceso a la salud. Según sus palabras, el espacio fue concebido como una herramienta vinculada a los objetivos de la Ley 27.350.

El modelo terminó derivando en una estructura municipal específica. Yoly Nain, responsable de la División de Cannabis Medicinal y Cáñamo Industrial, explicó que uno de los objetivos centrales consiste en acompañar a los pacientes en los procedimientos necesarios para acceder al registro nacional correspondiente y vincularlos con profesionales médicos.

La idea es especialmente relevante para quienes necesitan un tratamiento pero no cuentan con espacio físico, conocimientos técnicos o tiempo suficiente para sostener un cultivo medicinal propio.

En esos casos, la propuesta municipal apunta a que el proceso pueda ser desarrollado de manera organizada, desde el cultivo hasta la elaboración del preparado.

Del cultivo al laboratorio

Uno de los elementos más importantes del proyecto es su vínculo con la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, particularmente con la sede Esquel y el Instituto de Biotecnología Esquel, INBIES.

No se trata de una relación improvisada.

La UNPSJB lleva varios años desarrollando investigación vinculada al cannabis medicinal. En 2021, el Ministerio de Salud de la Nación aprobó mediante la Resolución 1263/2021 un proyecto de investigación sobre cultivo de cannabis con fines médicos y científicos presentado por la universidad a través del INBIES.

El instituto cuenta además con equipamiento y personal especializado para trabajar sobre la temática. La propia universidad señala que el INBIES dispone de capacidades técnicas vinculadas al desarrollo del cannabis medicinal y que desde hace años participa en la construcción del marco científico y tecnológico de la actividad.

En 2023, la UNPSJB adquirió equipamiento específico para la extracción de aceite de cannabis medicinal destinado al Instituto de Biotecnología Esquel.

Y la infraestructura científica siguió creciendo. En 2025, el INBIES informó avances en trabajos de extracción supercrítica de resinas y terpenos en Cannabis, mientras que otro proyecto interdisciplinario del instituto y el Hospital Zonal de Esquel comenzó a caracterizar resinas y terpenos de variedades utilizadas por la Unidad de Cuidados Paliativos.

Ese recorrido académico es el que vuelve especialmente significativa la articulación con Lago Puelo.

La materia vegetal producida dentro del esquema local puede ingresar a una instancia de procesamiento y análisis que permite avanzar hacia preparados con una caracterización mucho más precisa que la obtenida mediante elaboraciones domésticas sin control analítico.

La trazabilidad empieza mucho antes del frasco

Para el paciente, uno de los conceptos más importantes de este modelo es la trazabilidad.

El objetivo es poder reconstruir el recorrido del producto desde su origen vegetal hasta el preparado final.

Eso implica conocer qué material fue utilizado, cuál fue su origen, cómo fue cultivado, bajo qué condiciones se realizó la cosecha, qué procesamiento recibió y qué características presenta el producto resultante.

La importancia de este punto excede al cannabis.

Cuando un preparado medicinal contiene cannabinoides, conocer solamente que fue elaborado a partir de Cannabis sativa L. resulta insuficiente. Para trabajar con estándares sanitarios es necesario avanzar hacia información sobre composición, concentración, estabilidad, contaminación microbiológica y otros parámetros de calidad.

El propio Decreto 883/2020, que reglamenta la Ley Nacional 27.350, plantea la necesidad de establecer estándares de calidad y seguridad y contempla una red de laboratorios públicos y privados asociados para controlar los derivados del cannabis. También asigna al INASE funciones relacionadas con la trazabilidad de los productos vegetales.

Por eso, la incorporación de una universidad y de un instituto tecnológico al esquema de Lago Puelo no es un detalle accesorio: es uno de los elementos que puede transformar un cultivo comunitario en una experiencia con aspiraciones de política sanitaria.

La dispensa gratuita aparece como uno de los grandes objetivos

En mayo de 2026, el Consejo Consultivo de Lago Puelo difundió un proyecto que definió como el primer cultivo comunitario legal del país orientado a la dispensa gratuita.

La afirmación corresponde al propio Consejo y debe entenderse como una caracterización de sus integrantes, no como una certificación oficial nacional de que ningún otro proyecto similar exista.

Darío Sánchez explicó que el modelo busca producir cannabis, llevar las flores al INBIES para obtener concentrados mediante tecnología de extracción y posteriormente dispensar gratuitamente los preparados a pacientes que cumplan con los requisitos establecidos.

El proyecto también plantea una fuerte impronta comunitaria. El Consejo reúne a médicos, abogados, ingenieros, pacientes, familiares y cultivadores, y busca acompañar a personas que necesitan acceder a tratamientos medicinales.

Según Sánchez, el objetivo es que los pacientes con una patología y la correspondiente indicación médica puedan incorporarse al esquema y recibir acompañamiento para garantizar el acceso.

Aquí aparece una diferencia fundamental con el mercado convencional.

El proyecto no plantea al cannabis medicinal únicamente como una oportunidad comercial, sino como un servicio sanitario comunitario donde el acceso del paciente constituye el punto de partida.

La gratuidad también tiene respaldo en la normativa nacional

La idea de garantizar acceso gratuito no surge únicamente de la política local.

La Ley Nacional 27.350 creó el Programa Nacional para el Estudio y la Investigación del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis, sus derivados y tratamientos no convencionales.

Su reglamentación mediante el Decreto 883/2020 estableció, entre otros objetivos, que el Estado debe proveer gratuitamente derivados del cannabis a pacientes con indicación médica y cobertura pública exclusiva, en las condiciones previstas por la normativa.

El mismo decreto reconoce que las restricciones del sistema anterior habían generado barreras de acceso y que numerosas familias habían recurrido al autocultivo para satisfacer sus necesidades terapéuticas.

Por eso la norma de 2020 buscó combinar dos objetivos que durante mucho tiempo parecieron enfrentados: acceso y seguridad sanitaria.

El decreto habilitó además la inscripción en el REPROCANN, que permite a pacientes con indicación médica acceder a autorizaciones de cultivo para sí mismos o mediante familiares, terceros cultivadores u organizaciones civiles autorizadas, de acuerdo con las condiciones regulatorias vigentes.

El esquema nacional fue actualizado posteriormente. La Resolución 1780/2025 del Ministerio de Salud modificó categorías y condiciones del REPROCANN, incluyendo las figuras de autocultivador, tercero cultivador, personas jurídicas permitidas y personas jurídicas que integran proyectos de investigación y desarrollo.

Para Lago Puelo, esto significa que la política municipal debe convivir con un entramado regulatorio nacional que continúa evolucionando.

Ciencia contra la incertidumbre

La participación del sistema científico cumple una función que va mucho más allá de darle legitimidad académica al proyecto.

Una de las principales dificultades históricas del cannabis medicinal en Argentina fue la enorme heterogeneidad de los preparados disponibles.

Dos aceites pueden compartir una denominación comercial y, sin embargo, presentar diferencias importantes en concentración, perfil de cannabinoides y composición química.

La investigación permite justamente reducir esa incertidumbre.

El INBIES viene trabajando sobre caracterización de resinas, terpenos y otros componentes del cannabis. La universidad también incorporó tecnología analítica específica y mantiene líneas de investigación relacionadas con el cultivo y la producción de derivados.

Esto abre una posibilidad especialmente interesante para Lago Puelo: que el conocimiento generado en el sistema científico pueda retroalimentar la producción local y mejorar progresivamente los procesos de cultivo, extracción y control.

Capacitación para pacientes, cultivadores y profesionales

La política municipal tampoco se limita a producir.

La capacitación ocupa un lugar central.

En junio de 2025, Lago Puelo realizó una jornada integral sobre cannabis que reunió a pacientes, cultivadores, profesionales, estudiantes y vecinos. La actividad fue organizada por la División de Cannabis Terapéutico y Cáñamo Industrial, a cargo de Yoly Nain, junto con el Consejo Consultivo presidido por Darío Sánchez. Allí se abordaron salud, cultivo, agroecología, legislación, producción local y tecnología de extracción.

En marzo de 2026, el municipio volvió a profundizar esa estrategia con las jornadas “Sembrando Esperanza”, que incluyeron contenidos sobre producción, sistemas vivos, derecho, salud, evidencia científica y elaboración de preparados medicinales. Participaron, entre otros, la especialista Berta Tachek, el ingeniero agrónomo José Dumm, el director del CIESA Fernando Pia, el abogado Paiva del Pino, la abogada y docente universitaria María de las Nieves González y el neurocirujano Vicente Mazzaglia.

La capacitación resulta fundamental porque una política de acceso responsable no puede depender solamente de entregar un producto.

También necesita formar a quienes cultivan, procesan, indican, acompañan y utilizan.

Agroecología y producción local

Otro componente diferencial del proyecto es su mirada ambiental.

El Consejo Consultivo plantea incorporar prácticas de agroecología regenerativa, con capacitación a pequeños productores y vecinos y una reducción del uso de insumos sintéticos.

El objetivo es que la producción de cannabis medicinal pueda integrarse con modelos agrícolas de bajo impacto y, al mismo tiempo, convertirse en una herramienta de capacitación y desarrollo local.

Esta dimensión también dialoga con la Ley I N.º 790, que vincula el desarrollo del cannabis y del cáñamo con la ampliación de la matriz productiva de Chubut y el desarrollo sostenible de la economía provincial.

En otras palabras, la provincia está construyendo un marco donde cannabis medicinal y cáñamo industrial aparecen dentro de una misma conversación productiva, aunque con regulaciones y finalidades diferentes.

El papel del intendente Iván Fernández

El desarrollo de esta política también cuenta con respaldo del intendente de Lago Puelo, Iván Fernández.

Desde el Consejo Consultivo destacaron su acompañamiento al proyecto y señalaron que el municipio permitió avanzar en la creación de una estructura institucional específica para la temática.

Esto resulta relevante porque convierte al cannabis medicinal en una política pública municipal y no solamente en una iniciativa de organizaciones civiles.

La experiencia muestra cómo una problemática que durante años fue empujada casi exclusivamente por pacientes y organizaciones puede comenzar a ingresar en las estructuras formales del Estado.

El desafío que viene es mucho más grande que cultivar

Lago Puelo tiene por delante una tarea compleja.

Construir un modelo de cannabis medicinal con acceso gratuito requiere mucho más que cultivar plantas.

Necesita autorizaciones, profesionales de la salud, trazabilidad, instalaciones adecuadas, controles microbiológicos y químicos, procedimientos estandarizados, documentación, seguimiento de pacientes, capacitación permanente y articulación entre jurisdicciones.

También necesita financiamiento.

La gratuidad para el paciente implica que alguien debe asumir los costos del cultivo, infraestructura, energía, análisis, extracción, envases, conservación, transporte y recursos humanos.

Ese es probablemente uno de los principales desafíos para que la experiencia pueda transformarse en una política sanitaria sostenible.

La reglamentación provincial también será determinante. En abril de 2025, el Gobierno del Chubut informó oficialmente que se encontraba trabajando en la reglamentación de la Ley Salomé junto con organizaciones y actores del proceso productivo, con participación de las áreas de Salud, Producción y Seguridad.

La propia Provincia reconoció entonces que la normativa debía permitir mejorar el acceso a medicamentos seguros y de calidad, generar empleo y ampliar la matriz productiva.

Una experiencia que puede marcar un camino

Lo que ocurre en Lago Puelo merece atención porque reúne varios elementos que durante años estuvieron separados.

El paciente aparece en el centro.

El Estado asume una responsabilidad.

Los cultivadores aportan conocimiento práctico.

Los profesionales de la salud intervienen en la indicación y el acompañamiento.

La universidad incorpora investigación y tecnología.

Los laboratorios aportan herramientas para analizar la materia prima y los derivados.

Y la comunidad participa en la capacitación y construcción del modelo.

Ese entramado es probablemente mucho más importante que cualquier cultivo individual.

El verdadero salto cualitativo del cannabis medicinal argentino no consiste solamente en que haya más plantas autorizadas. Consiste en que existan sistemas capaces de garantizar que esas plantas se transformen en productos seguros, trazables, estudiados y correctamente utilizados por personas que realmente los necesitan.

Lago Puelo está intentando construir precisamente eso.

El desafío de convertir una experiencia local en política sanitaria

La articulación que ahora busca consolidarse con el Ministerio de Salud de Chubut puede ser decisiva.

Si la experiencia logra superar las barreras regulatorias, garantizar controles analíticos, sostener el financiamiento y establecer protocolos claros, podría convertirse en un caso de referencia para otros municipios que buscan desarrollar políticas públicas de cannabis medicinal.

Y también puede aportar una discusión que excede a la propia planta.

Porque cuando el Estado deja de preguntarse solamente quién puede cultivar y empieza a preguntarse cómo producir, cómo controlar, cómo analizar, cómo acompañar y cómo garantizar el acceso, el cannabis medicinal deja de ser una discusión exclusivamente cultural o regulatoria y comienza a ocupar un lugar concreto dentro de la política sanitaria.

La historia de Lago Puelo todavía está en construcción. Pero hay una señal que merece ser observada: una comunidad que durante años tuvo que organizarse para resolver sus propias necesidades empieza a encontrar herramientas institucionales, científicas y jurídicas para que el acceso a la medicina cannábica pueda dejar de depender exclusivamente del bolsillo, del tiempo disponible o de los conocimientos particulares de cada familia.

Ese puede ser el verdadero cambio de paradigma.

Desde Radio Sativa vamos a seguir de cerca esta experiencia y todos los avances que permitan construir un acceso al cannabis medicinal basado en evidencia, reducción de daños, calidad y derechos.

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