El cáñamo colombiano desfila en París y lleva una nueva industria a la moda internacional
Una fibra nacida de una planta históricamente estigmatizada está a punto de ocupar una de las vitrinas más importantes de la moda mundial. Colombia llega a París con una colección que pone al cáñamo en el centro del diseño.
El cáñamo industrial acaba de encontrar una de sus mejores pasarelas.
Este 4 de octubre de 2026, la marca colombiana Cannabis presentará Eterna Presencia, una colección desarrollada con fibra de cáñamo, en el Palais de Tokyo de París, dentro de Welcome to Paris, programa vinculado a la agenda oficial de la Fédération de la Haute Couture et de la Mode (FHCM) durante Paris Fashion Week.
La presentación forma parte de [PUENTE] Internacional, una iniciativa de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) destinada a impulsar la internacionalización de marcas de Bogotá-Región.
La delegación reúne cuatro marcas de indumentaria —Cannabis, Divina Collection, UANA by Wanaawaa y El Maletero— y dos aliados especializados en calzado, Lisantiny y Kernel Leather.
Entre ellas, Cannabis aporta una particularidad que despierta especial interés para la industria cannábica y del cáñamo: una colección construida alrededor de una materia prima vegetal que durante décadas quedó asociada casi exclusivamente a los usos psicoactivos de la planta.
En París, la historia es otra.
Esta vez el protagonista es el cáñamo industrial.
Eterna Presencia lleva el cáñamo a la pasarela
Eterna Presencia es una colección desarrollada por Jaime Fernández Porras, diseñador y uno de los fundadores de Cannabis Natural Fashion, junto con Carlos Martínez, también fundador de la empresa.
La propuesta explora la integración entre lo femenino y lo masculino mediante cortes asimétricos, uniones visibles y siluetas amplias, utilizando fibra de cáñamo como uno de sus principales elementos constructivos.
El concepto detrás de la colección resume décadas de vínculo con la planta.
“Antes de ser moda fue semilla, hoy es eterna presencia”.
La frase atribuida a Fernández funciona casi como una declaración de principios.
Porque antes de convertirse en una prenda, el cáñamo tiene que atravesar una cadena productiva que comienza en el campo y continúa con procesamiento, transformación de fibras, hilado, tejido, diseño, confección y comercialización.
La pasarela es apenas el último eslabón visible.
Tres décadas buscando convertir cáñamo en industria
La relación de los fundadores de Cannabis Natural Fashion con la planta comenzó mucho antes de que el cáñamo volviera a ocupar titulares internacionales.
Según el relato de la empresa, el interés surgió hace aproximadamente tres décadas, cuando una publicación despertó la curiosidad de sus protagonistas sobre los usos históricos e industriales del cannabis.
La inquietud inicial terminó convirtiéndose en una búsqueda empresarial.
El desafío era considerable: conseguir materia prima adecuada para desarrollar textiles de calidad a partir de cáñamo industrial.
En ese camino aparecieron obstáculos relacionados con la disponibilidad de fibra, las características agronómicas de los cultivares y la infraestructura necesaria para procesarlos.
Y ese punto resulta fundamental para comprender la verdadera dimensión del proyecto.
Producir cáñamo para fibra no significa simplemente cultivar cannabis.
Los cultivares destinados a fibra se seleccionan por características diferentes a las buscadas en otros sistemas productivos. La industria textil necesita plantas con tallos largos, buen desarrollo de fibra y características que permitan obtener materia prima aprovechable después del procesamiento.
La genética, la densidad de siembra, el manejo agronómico, la cosecha y el procesamiento posterior determinan buena parte del resultado industrial.
La semilla es apenas el comienzo.
Una fibra con ventajas ambientales
El interés de la industria textil por el cáñamo no surge únicamente de una tendencia estética.
La planta presenta características que la convierten en una alternativa relevante dentro de la búsqueda de materias primas de menor impacto ambiental.
El cáñamo posee una elevada capacidad de captura de dióxido de carbono atmosférico durante su crecimiento, debido a su rápido desarrollo y a la importante producción de biomasa.
Además, en sistemas de cultivo adecuados puede desarrollarse con bajos requerimientos de insumos químicos y sin necesidad de pesticidas en determinados contextos agronómicos, aunque el manejo depende de las condiciones productivas, el cultivar y el ambiente.
La planta también produce fibras naturales resistentes y durables, características que históricamente favorecieron su utilización para textiles, cordelería, papel y otros materiales.
Comparado con cultivos textiles convencionales, el cáñamo puede presentar ventajas relacionadas con consumo de agua, uso de agroquímicos, rendimiento de biomasa y aprovechamiento integral de la planta, aunque las comparaciones ambientales deben realizarse considerando todo el ciclo productivo y las condiciones específicas de cada sistema.
Ese último punto es importante.
Hablar de sustentabilidad en serio implica mirar la cadena completa.
Una fibra puede tener excelentes características agronómicas y, sin embargo, requerir procesos industriales intensivos. Del mismo modo, una materia prima tradicional puede mejorar considerablemente su desempeño cuando incorpora buenas prácticas agrícolas e industriales.
Por eso el verdadero potencial del cáñamo está en combinar agronomía, tecnología, procesamiento y diseño.
Del campo a la economía creativa
La historia de Cannabis Natural Fashion permite observar una transformación que excede ampliamente a la moda.
Una planta puede convertirse en una cadena de valor.
Primero aparece el productor.
Después llegan quienes seleccionan genética, desarrollan cultivos y cosechan.
Luego intervienen quienes procesan la fibra, la transforman en hilo, desarrollan tejidos y producen materiales aptos para la confección.
A partir de allí aparecen diseñadores, talleres, marcas, fotógrafos, modelos, distribuidores, agentes comerciales y compradores internacionales.
Cada eslabón agrega valor.
Por eso el debate sobre el cáñamo industrial no debería reducirse a cuánto produce una hectárea.
La pregunta más interesante es cuánto valor económico, tecnológico y laboral puede construirse alrededor de esa hectárea.
Y ahí aparece una oportunidad enorme para América Latina.
De Nueva York a París
La llegada de Cannabis a París tampoco constituye un debut absoluto en escenarios internacionales.
La marca ya había presentado una colección basada en fibra de cáñamo durante la New York Fashion Week en 2025, experiencia que funcionó como antecedente para continuar desarrollando su estrategia internacional.
Ahora el destino es París.
La presentación tendrá lugar en el Palais de Tokyo, mientras que entre el 2 y el 5 de octubre las cuatro marcas de vestuario seleccionadas para [PUENTE] Internacional estarán presentes en Première Classe, el showroom ubicado en el Jardin des Tuileries.
Según los datos difundidos por Fucsia, Première Classe recibe alrededor de 13.000 visitantes por año y el 69 % corresponde a público internacional.
Para una marca emergente, esos números representan mucho más que exposición.
Significan acceso potencial a compradores, tiendas, agentes, distribuidores, medios especializados y actores internacionales de la industria de la moda.
Y ahí aparece la verdadera dimensión comercial de una pasarela.
La foto es importante.
El negocio que puede surgir después, mucho más.
La Cámara de Comercio de Bogotá apuesta por internacionalizar diseño
La participación forma parte de [PUENTE] Internacional, programa de la Cámara de Comercio de Bogotá orientado a preparar marcas locales para competir en mercados internacionales.
El programa contempla procesos de curaduría, mentoría especializada, preparación comercial, desarrollo de colecciones y herramientas de internacionalización.
La curaduría y mentoría de esta edición estuvieron a cargo de Fashion Designers of Latin America (FDLA).
El presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá, Ovidio Claros Polanco, explicó que la iniciativa busca que las empresas no se limiten a obtener visibilidad, sino que puedan aprovechar oportunidades comerciales y construir relaciones de largo plazo con actores de la industria.
Ese enfoque cambia la lectura de la noticia.
Porque una participación internacional puede ser una fotografía.
Pero también puede convertirse en una estrategia de expansión.
Cannabis como nombre de una marca de moda
Hay otro elemento que resulta particularmente interesante.
La empresa eligió Cannabis como nombre de marca y construyó alrededor de esa palabra una identidad vinculada al diseño y al uso industrial de la planta.
En un mundo donde durante décadas la palabra cannabis estuvo cargada de prejuicios, convertirla en identidad comercial para una marca de moda implica también una operación cultural.
El término deja de aparecer asociado exclusivamente al consumo.
Aparece en una etiqueta.
En una colección.
En una pasarela.
En una prenda.
En una vidriera internacional.
Y eso también forma parte del proceso de normalización cultural de la planta.
Una planta, muchas industrias
El caso colombiano permite mirar nuevamente al cáñamo desde una perspectiva que todavía tiene muchísimo terreno por desarrollar.
La fibra puede alimentar industrias textiles.
Los tallos y fibras pueden utilizarse para papel y materiales compuestos.
Las semillas tienen aplicaciones alimentarias.
El cultivo puede integrarse a modelos de economía circular y aprovechamiento integral de biomasa.
Y, a medida que avanzan las tecnologías de procesamiento, aparecen nuevas posibilidades para desarrollar biomateriales, aislantes, biocompuestos y productos de alto valor agregado.
El verdadero potencial está precisamente ahí.
No en una planta aislada.
En una cadena industrial completa.
El próximo desafío está en América Latina
La llegada de una marca colombiana basada en cáñamo a París representa una señal para toda la región.
Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Colombia y otros países latinoamericanos cuentan con condiciones productivas, conocimiento agrícola, talento creativo y mercados capaces de participar de esta nueva economía.
Pero para hacerlo necesitan algo más que entusiasmo.
Necesitan regulación clara, investigación, genética, infraestructura de procesamiento, inversión, capacitación, trazabilidad y mercados.
El cáñamo puede convertirse en una materia prima estratégica, pero para que eso suceda hace falta construir la industria que existe alrededor de la planta.
Y esa construcción ya comenzó.
En París, una marca colombiana está poniendo una fibra de cáñamo sobre una pasarela internacional.
El mensaje es potente.
La industria del cáñamo no tiene que quedarse mirando el futuro. Puede empezar a diseñarlo.
El futuro también se teje
Eterna Presencia lleva a París una colección, pero también lleva una idea: el cannabis puede formar parte de una economía moderna cuando se separan sus múltiples usos, se incorpora conocimiento científico y se desarrollan cadenas productivas responsables.
Desde una semilla hasta una prenda presentada frente a compradores internacionales, existe un recorrido enorme de conocimiento, trabajo y oportunidades.
Y quizá esa sea una de las mejores formas de entender el futuro del cáñamo.
No solamente como cultivo.
No solamente como fibra.
Sino como industria.
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